miércoles, 6 de junio de 2012

¿TIENES UN TESTIMONIO?


Por: Raúl Mondragón

¿Alguien tiene algún testimonio? ¿Alguien tiene algún testimonio?…tres veces repitió el orador esta frase durante el culto y un silencio casi sepulcral inundo el lugar. De reojo pude observar a personas con la vista clavada en el piso, (en una actitud de: a mí ni me pregunten) otros muy disimulados, hacen como que buscan un versículo en sus Biblias, algunos solo miran indiferentes al suplicante orador, mientras suspiran profundamente. Muy probablemente esta misma escena, se repite en muchas congregaciones adventistas, y prácticamente a nadie le sorprende que “nadie tiene nada que decir”.  

La realidad es que en incontables ocasiones, se ha intentado incorporar un “espacio” para testimonios, en la liturgia, y así poder inyectar un poco de espontaneidad, a la marcada rutina de los cultos.

Esto no es nada nuevo, hacer que la feligresía sea participativa. Después de todo ¿Cómo son edificados los cristianos?  Sino es  a través de la participación. De hecho cuando la iglesia primitiva se congregaba, no era solo para escuchar un sermón y unirse a los cantos de alabanza; la reunión de los creyentes bautizados era un asunto serio en el que todos los miembros tenían tanto el privilegio, como la responsabilidad de participar. Noman Pease en su libro, Y Adorarle hace las siguientes declaraciones: “La participación era esencial en el culto. Los cristianos se congregaban para edificarse mutuamente”… Los asistentes se enfrentaban a dos problemas inmediatos: la supervivencia y el testimonio”[1].No obstante  en la mayoría de las ocasiones cuando se pide qué, de manera espontánea alguien de un testimonio, la mayoría callamos. Muy probablemente tiene  que ver en como algunos creyentes suelen ver, a las iglesias tan solo como centros de entretenimiento para los "santos" o clubes sociales, y consideran que todo, todo debe estar bien planificado.

Puede ser por diversos motivos,  todos muy respetados;  no obstante si somos honestos, aceptaremos que la apatía es el factor predominante .Aunque hay quien tras bambalinas, levanta el dedo inquisitivamente para calificar y juzgar, a los silentes como: “cristianos tibios y laodicenses",- y declaran además- "puesto que no trabajan no tienen nada de que testificar… o quizás ni están convertidos realmente”. Es un secreto a voces que estos son algunos de los temas de conversación entre algunos que se llaman a sí mismos “espirituales”.
Pero algunas veces un espontaneo(a), alza lo voz y pide que se ore por los enfermos. Esto es muy entendible. Pero en más de una ocasión he pensado que, estos “pedidos” son solo circunstanciales e impersonales. Casi se asemejan, (excusando la comparación) a los “deseos” de las participantes a Miss. Universo que pronuncian frases cortas, tan inverosímiles como: deseo… la paz mundial….hogar para todos los niños.

En otras ocasiones un valiente (lo digo sin sarcasmo), se levanta; y es común que relate por algunos unos minutos, situaciones que mayormente se centran  en dos temas: 1. Un familiar muy enfermo (relata la enfermedad y las penurias que lo acompañan) y evidentemente solicita que la iglesia ore por él. Comúnmente nunca da su nombre, claro está por discreción. 2. Una familia que está estudiando la Biblia. ( en nuestra jerga denominacional equivale a decir que está estudiando “la fe de Jesús”) Aquí se pide que la iglesia ore, para que terminen el manual y decidan bautizarse.
Lo que queda muy claro es que no tenemos muy claro que es “dar  un testimonio o testificar”, cuando menos en una asamblea o culto. Por ello al identificar y analizar brevemente el tópico, considero que redundara en expresiones más adecuadas y coherentes.

Evidencia y proclamación
No es mi afán  establecer conceptos novedosos; ya que me considero laico en el tema, tan solo propongo desde una humilde percepción lo que debería implicar la testificación.

En  nuestro medio entendemos por  Testimonio o Testificar, el hecho de contar “lo que Cristo ha hecho en nuestras vidas” e incluso decimos: “Vamos a dar testimonio”.  Esto es correcto. En el Nuevo Testamento se pueden identificar dos palabras diferentes, que se han traducido como testimonio, y son: μαρτύριον (martúrion) y  κηρύσσω (kerússo).

La primera significa: Algo que es evidencia, dada o (específicamente)  dar testimonio, testificar.  Un derivado presunto μάρτυς (mártus) ; testigo (literalmente [judicialmente] o figurativamente [generalmente]); por analogía «mártir»:- mártir, testigo, testimonio. Por su parte κηρύσσω  (kerússo) significa: Proclamar, específicamente verdad divina (el evangelio):- predicar, pregonar, proclamar, publicar, heraldo, divulgar.[2]

Si consideramos como fundamento estas palabras; se debe entender  entonces que;  la testificación debe contar con esos elementos: Evidencia y proclamación. En otros términos, afirmamos que algo sucedió  (proclamación) ante otros y si es posible damos pruebas (evidencia) de que lo que estamos diciendo es verdad.  Testificar, en una definición sencilla que hace el diccionario es : Afirmar o probar algo, con referencia a testigos o documentos auténticos. 

Evidencia
“No te prepares para predicar de Cristo, prepárate para vivir como  Cristo.” Anónimo.

El Señor nos llamó a declarar hechos objetivos y no subjetivos; dicho en términos sencillos la calidad de vida de cada creyente tiene que ser tan distinta de los demás que constantemente provocara preguntas del Evangelio.

Algunos discuten y podrán poner en duda: doctrinas,  teología, creencias; pero no es tan fácil argumentar en contra de tu testimonio personal. Es la falta de congruencia, lo que ha minado al cristianismo en general. Muchas familias “cristianas” generan más calor que luz, por los constantes conflictos, en sus relaciones interpersonales. Esto no quiere decir debamos “perfectos”, sino totalmente “dependientes de Cristo”. Esta relación estrecha redundara, en beneficios primeramente en la propia familia (amor, respeto, tolerancia) y en el círculo de influencia; por ende producirá vidas “ejemplares”, dignas de imitar. Testificamos más por lo que hacemos y por lo que somos que por lo que decimos o profesamos creer.

Proclamación
Al leer recientemente el libro el Deseado de Todas las gentes, me encontré esta declaración:

Como testigos de Cristo, debemos decir lo que sabemos, lo que nosotros mismos hemos visto, oído y palpado. Si hemos estado siguiendo a Jesús paso a paso, tendremos algo oportuno que decir acerca de la manera en que nos ha conducido. Podemos explicar cómo hemos probado su promesa y la hemos hallado veraz. Podemos dar testimonio de lo que hemos conocido acerca de la gracia de Cristo. Este es el testimonio que nuestro Señor pide y por falta del cual el mundo perece.” [3]

En síntesis testificar es compartir la experiencia personal que tuvimos con Dios –para  animar a otros a aceptar a Cristo-.
Es necesario decir que el testimonio “no verbal” tiene un lugar importante, pero no debemos confundirnos y pensar que ya hemos cumplido.Tampoco hay que engñarnos pensando que solo nuestro testimonio personal es suficiente. Esto porque el testimonio personal, es un hecho subjetivo (y muchos lo aceptaran por que es relativo), pero el testimonio objetivo, el Evangelio, es que acepten a Jesús como su Señor y Salvador personal. El Señor nos ha llamado a declarar hechos objetivos, hay que contarlo.  

Ser un testigo puede ser muy  espontáneo, ya que la oportunidad de compartir a Jesús puede surgir en cualquier lugar y momento. Por eso, debemos estar alertas para poder compartir nuestro conocimiento y experiencia. En palabras de Philip Samman: “La testificación efectiva y verdadera no es realizada mediante planes sofisticados, sino mediante personas vacías del Yo y llenos de Cristo".[4]
En la última línea del pensamiento, se puede entender  que por falta de  un “testimonio” tal el mundo perece.

Conclusión:
El acto de testificación  no se circunscribe a los no creyentes; en muchas ocasiones somos los propios creyentes, quienes necesitamos fortalecernos con el testimonio de nuestros iguales. Por lo tanto en la hora del servicio, sea sincero, breve y muy conciso de lo que Dios ha hecho en su vida; esto será una experiencia vigorizante y animadora.


Vidas coherentes con el evangelio, son el medio más poderoso de testificación.  La testificación es el acto de compartir algo que tenemos, es el resultado de darnos a nosotros mismos.





[1]  Norma Pease Y adoradle Asociasion Publicadora Interamericana, pag25


[2] Diccionario Strong, ver. testificacion y proclamación.


[3] Elena G. de White, Deseado de Todas las Gentes, Asociasion Publicadora Interamericana, Miami Fl,1995, 307.


[4] Philip G. Samaan. El Método de Cristo para Testificar: El delicado arte de relacionarse con la gente y llegar a ella mediante el Testimonio personal,




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