Cuando alguien contesta una llamada telefónica en México, es muy común que digamos-¿Bueno? Solo aquí lo decimos, en los demás países
de América Latina preguntan “¿Aló?”; pero aquí “¿Bueno?” pero, ¿Por qué lo decimos?
Lengua suelta, boquiflojo,
entrometido, chinchorrero,
correveidile, enredador, lioso, motejador, novelero, cuentista etc., son
sinónimos aplicados a los que propagan chismes. En honor a la verdad ,esta actividad generalmente se considera
como una cuestión tonta u ociosa; de hecho el etimólogo Corominas dice que el vocablo
“chisme” procede del latín Cimex Icis,
niñería o cosa despreciable[1],
es decir ya en sí misma es repudiable. No obstante siempre juega un papel
importante y en ocasiones determinante en la interacción de las personas.
Cuando observamos a nuestro alrededor notamos sin gran dificultad, falta de moral, conductas
atroces de maldad, incluso se puede percibir, que prevalece una filosofía egoísmo
y crueldad por doquier. No obstante de igual
forma,en diametral oposición, observamos
que hay personas que entiende que es malo perjudicar a los demás, que es bueno prestarles ayuda, incluso hay quien es capaz de “ponerse en lugar del otro” y, en términos
básicos pagar un costo personal para ayudar a otros. A esto popularmente se le
nombra “hacer el bien”, o en términos más “técnicos” altruismo [1]. Pero ¿cuál es
el origen de esa bondad o altruismo?; ¿Es parte inherente de la naturaleza? ¿Se
manifiesta solo en unos y otros no?